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No me compares

2020-10-19 00:00:18 UTC

No me compares

Tener hermanos o hermanas es un gran regalo. Compartir la vida con alguien que sabes que estará allí incondicionalmente vale mucho más que cualquier cosa. Pero al pensar en esta entrada de blog recordé que muchas veces cuando pequeños nos comparaban… “deberías ser tan responsable como tu hermano, o tener tanta personalidad como tu hermana”.

Este tipo de comparaciones son más frecuentes de lo que creemos y resultan ser perjudiciales para el desarrollo de niños y niñas. ¿Por qué razón? Hoy en www.agugu.cl te lo contamos.

Aún cuando este tipo de comparaciones pueda darse de manera casi inconsciente es importante que tengamos en cuenta los efectos que puede detonar este tipo de comentarios en nuestros hijos e hijas. Las comparaciones entre hermanos, familiares o compañeros de jardín o colegio son más frecuentes de lo que parecen y encasillan a nuestros hijos e hijas: uno es el estudioso y trabajador, el otro el vago, uno es el obediente, el otro el desobediente, uno es el tranquilo, el otro el movido, uno es simpático y alegre, el otro introvertido y serio, uno es habilidoso el otro patoso,…

Al encasillar hay un efecto negativo inmediato ya que las comparaciones influyen directamente en la seguridad de nuestros hijos e hijas. Al mismo tiempo, los empequeñece que es justo el efecto contrario que a priori deseamos, el cual es empoderarles y motivarles para que trabajen, estudien, nos ayuden o hagan deporte.

Además, al comparar, hacemos más grandes esas diferencias, debido al poder de las expectativas que ponemos en nuestro hijo o hija. A uno lo hacemos más trabajador y al otro, más vago. Cuando comparamos, polarizamos todavía más.

Esto viene del conocido ‘Efecto Pigmalion’ que lo que nos dice es que lo que creemos o esperamos de nuestros hijos acaba por cumplirse (el poder de las expectativas).

Trata a un niño como es, y seguirá siendo lo que es o trátalo como lo que puede llegar a ser, y se convertirá en aquello que puede llegar a ser.

Y yo me pregunto, ¿dónde están los grises? Ni uno es el más trabajador del mundo, ni el otro es el más vago. Hay muchos colores en la vida.

Venimos de un sistema educativo muy competitivo y poco colaborativo. Eso hace que estemos todo el día comparándonos con el de al lado y viendo quien gana y quien pierde. En la vida, no se gana o se pierde, en la vida, se vive. La gente se cree que gana o que pierde, pero la vida es mucho más que ganar o perder.

Desde mi punto de vista, comparar viene siempre acompañado de la etiqueta de ser peor o ser mejor. Cada ser humano tiene sus virtudes y defectos, unos brillamos en unas cosas y otros en otras. Y no es que seamos menos o más, sino que somos diferentes. Es importante, evitar en los niños hablar de mejor o peor, ya que desde allí construimos una autoestima ‘no sana’. Lo sano es saber que eres bueno en algo o que haces bien algo, pero no que eres mejor que…Siempre habrá gente mejor y gente peor, pero eso no importa, lo importante es crecer y evolucionar versus tú mismo. También conocer tus debilidades es bueno, para poderlas trabajar o apartar en un momento dado, pero eso no debe hacerte sentir que eres peor que nadie, sino diferente.

Los invitamos a educar de manera consciente y a tener un impacto más positivo, no solo por ellos y ellas, sino por ti.