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¿Cómo influye el contacto físico en el desarrollo del bebé?

2019-10-15 21:09:47 UTC

¿Cómo influye el contacto físico en el desarrollo del bebé?

Abrazos, besos y caricias... las muestras constantes de cariño son muy importantes para el desarrollo del bebé y totalmente necesarias para crear  y fortalecer el vínculo con nuestros hijos. ¿Qué problemas pueden derivar de la falta de cariño? En Agugú Baby Storete contamos las razones por las que es necesario abrazar a tu bebé.

Abrazar y dar besos a nuestro bebé es algo que, a la mayoría de padres, les sale de manera innata, pero además es algo totalmente necesario y beneficioso para el desarrollo de nuestros hijos. ¿Por qué? Ahora te lo explicaremos.

Los seres humanos nacemos con la necesidad de crear vínculo. Nacemos indefensos, frágiles y necesitamos la protección y el cuidado de otros para poder satisfacer necesidades básicas como la alimentación o conseguir calor. Esa necesidad de cuidado y protección es la que hace que el bebé busque y necesite desde pequeño amor, contacto físico y llamar nuestra atención; dentro del útero el bebé ha estado contenido, sostenido en todo momento y al nacer pierde este sostén natural y lo encuentra nuevamente en los brazos y las caricias de su madre o de su padre. Esto me hace traer el ejemplo de lalactancia, ya que uno de los beneficios que recibe el bebé de la misma es la cercanía que tiene con el cuerpo de su madre. Ese contacto físico, tener al bebé en brazos y acariciarlo, es también la forma que tenemos para comunicamos con el bebé. La comunicación madre-bebé se establece a partir del encuentro cuerpo a cuerpo. El contacto físico es comunicación. La palabra ya cobrará sentido más adelante, pero en un primer momento es ese acercamiento o ese tono de la voz lo que va a intentar descifrar el recién nacido. El acercamiento suave y armónico por parte de la madre o el padre que coge a su bebé en brazos, le recuerda al bebé a su estado dentro del vientre y se traduce para él en seguridad y tranquilidad. Es este contacto lo que le contiene y le da sentido de existencia.

Cuando el bebé nace y ya no está dentro de la mamá, en los primeros momentos la sensación es de seguir siendo unopor eso es básico seguir fomentando esa sensación de pertenencia y de protección. Por este motivo, es importante recordar que aun cuando el cordón umbilical ya se ha cortado, el bebé y la madre siguen siendo uno solo, y en consecuencia, separarse de ella puede hacerlo sentir incompleto. Cuando el bebé está solo puede entrar fácilmente en niveles altos de angustia; sin un cuidador siente que puede morir o dejar de existir. El bebé requiere del contacto con su madre para ordenarse, para madurar e ir desarrollándose como una persona diferente. Todavía faltará mucho tiempo para que el bebé se vuelva un individuo separado de su madre o del cuidador que asuma estas funciones. Pero para llegar a ello tendrá que vivir un período de transición; el paso del contacto continuado con su madre dentro del vientre, al contacto poquito a poco más espaciado (pero asegurado) con su madre en el mundo exterior.

¿Cómo influye el contacto físico en el desarrollo del bebé?

Como decíamos, el contacto físico y las muestras de cariño son fundamentales para el desarrollo del niño. A pesar de lo que se puede creer, el contacto físico no influye solo sobre el desarrollo psicológico, también tiene un impacto sobre el desarrollo físico: "en cuanto al desarrollo físico hay que señalar que permite al bebé, en un primer momento, regular su temperatura corporal y el ritmo de su respiración. Este contacto facilita también la aparición de reflejos como el de succión, lo que favorece la instalación de la lactancia. Además, el contacto físico, por ejemplo el que se ejerce a través de la práctica del masaje infantil que se ha vuelto tan popular en los últimos años, ayuda al bebé a relajar la tensión que se va acumulando en su pequeño cuerpo y que en sus primeros meses no logra liberar por sí mismo. Pero además, este contacto a través del masaje, que muchas veces acompañamos nombrando las partes de su cuerpo, le permite reconocer su propio cuerpo, delimitar quién es él y quién no es.

En cuanto a la repercusión de los abrazos y caricias en el desarrollo psicológico del bebé es muy importante señalar que es fundamental para establecer emociones tan significativas como el apego, la confianza e incluso la capacidad para pensar, imaginar y comunicar. Este contacto favorece el establecimiento de ese vínculo de apego mamá-bebé, o en el caso de que la madre esté ausente, el contacto físico facilita que este vínculo tan importante se establezca con otro cuidador. El bebé siente placer, satisfacción, al estar en contacto con el cuerpo materno, o con otro cuidador. Este contacto permite el desarrollo de un sentimiento de confianza básica, tal y como plantean desde las teorías del apego. Si el bebé no desarrolla esta confianza, no se atreverá a separarse de su madre ni será capaz de tolerar esaseparación. Es esa confianza la que le permite alejarse, explorar y conocer el mundo que le rodea. Más importante aún es entender que todo esto no solo se trata de un tema meramente afectivo, sino que está directamente ligado al desarrollo intelectual, al desarrollo del pensamiento y de la capacidad para comunicarse. La capacidad para separarse y tolerar la ausencia del otro es lo que permite que el bebé pueda desarrollar su capacidad simbólica, aquella que nos permite pensar, imaginar, reflexionar, conceptualizar y comunicar.

¿Qué traumas puede tener de adulto un bebé al que no se le ha dado contacto físico ni cariño?

Hemos oído muchas veces que el niño que acusa carencia de cariño y de atención por parte de sus padres o cuidadores puede desarrollar problemas psicológicos, experimentar baja autoestima y problemas de confianza, además de tener dificultades a la hora de establecer relaciones y vínculos personales, entre otras cosas. Nuestras vivencias de niños tienen clara repercusión en el adulto en el que nos convertimos. Un bebé que ha recibido estos cuidados, que ha podido madurar de la mano de su 
cuidador principal, logrará en un futuro cercano separarse de éste y consolidar su proceso de individuación. Se sentirá seguro para dar este paso. Sin embargo, cuando ha faltado ese contacto, el niño puede mostrarse inseguro o puede mostrar una falsaindepedencia. Con esto último me refiero a lo que vemos cuando un niño que se ha visto obligado a separarse o a no apegarse, desconoce sus necesidades afectivas o de vinculación, y deja a un lado la expresión y el reconocimiento de su mundo emocional. El limitar el contacto físico y el cariño puede entorpecer el desarrollo del vínculo de apego. Esto puede tener consecuencias importantes sobre la capacidad de este adulto para vincularse afectivamente y afecta también a la confianza en sí mismo y en quienes le rodean. Un bebé que no ha logrado ver sus necesidades afectivas satisfechas puede sentirse incapaz de lograr el amor de otros o incluso sentirse no merecedor del mismo. Estos aspectos están intrínsecamente relacionadas con el autoestima y el autoconcepto de las personas.

“No le cojas en brazos que se acostumbra”

Seguro que has escuchado esta frase muchas veces: "No le cojas en brazos que se acostumbra”, pues debes saber que es un error pensar esto, además de no ser cierto. Cuando un bebé llora necesita algo y requiere que su llanto sea atendido. Como hemos ido explicando, el contacto físico es fundamental para generar ese vínculo de apego y transmitir confianza y cariño, pero además necesita ser capaz, con el tiempo, de desarrollar su capacidad de autoconsuelo y eso solo es posible si previamente ha encontrado ese consuelo en nosotros: "el bebé necesita desarrollar la capacidad para calmarse a sí mismo, necesita desarrollar la confianza en quienes lo rodean y en sí mismo, necesita creer que el mundo es un lugar seguro en el que estar y que merece ser cuidado y querido. El no ver satisfechas sus necesidades primordiales como es el contacto físico o el afecto, hace que estas capacidades no se desarrollen adecuadamente, que la desconfianza prevalezca, que la percepción de un mundo hostil se instaure. El bebé no se acostumbra a recibir afecto, el bebé NECESITA de este afecto para tener un desarrollo sano, tanto físico como psíquico. El bebé que ha estado en brazos y ha desarrollado un sentimiento de seguridad, se sentirá animado a conocer el mundo que lo rodea, porque sabe que cuando lo necesite podrá regresar a los brazos de su cuidador y recibir calor y afecto. Más peligroso que acostumbrarse a los brazos -si aquello existiese- sería que los bebés o niños se acostumbrasen a no necesitar esos brazos que le dan afecto, calor, seguridad y protección. Que se acostumbrasen a renunciar a estas necesidades. Eso significaría que estos niños se han rendido ante una demanda no satisfecha, dejando muchas veces de reconocer esta necesidad en sí mismos, satisfaciendo de las maneras menos adecuadas o sanas la misma, y/o entorpeciendo el establecimiento de una relación de apego segura del bebé con su cuidador.

Cuando cogemos al bebé en brazos, le hacemos caricias, le damos besos y, en definitiva, le ofrecemos amor y cariño estamos asegurándonos de satisfacer sus necesidades más básicas y estaremos fomentando un desarrollo físico y psicológico saludable. ¡Abracemos y demos cariño a nuestros pequeños!